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El arte, ¿para qué?

Soy muy atrevida al poner este título a esta entrada. No puedo responder a la importancia del arte en la vida de las personas, en su conjunto, por eso voy a comenzar pidiendo disculpas por mi arrogancia.

Lo que si haré será hablar de mi persona y sobre todo de mi experiencia profesional, algo más de una docena de años trabajando con arte y con niños.

El otro día vi este documental que hablaba de P.A.S. (personas altamente sensibles). Os lo recomiendo mucho. Yo he gozado viéndolo y me he reconocido mucho en él. Algunas personas con este rasgo tienen que tratarse por problemas depresivos y otras complicaciones, por fortuna no ha sido mi caso. Pensando en ello os puedo decir que la respuesta a que en mi caso viva esta manera de sentir de forma positiva, se lo debo al flamenco. Con 10 años comencé a bailar y sin darme cuenta construí una autopista para mis emociones, una autopista con doble sentido: entrada y salida.

El flamenco me llevó a conocerme y aceptar de forma muy positiva todas las emociones que llegaban hasta mi persona, ya fuera a través o no del baile.
Como la mayoría de personas que ofrecen testimonio en este documental, yo también cambié de trabajo y aproximé mi trabajo a mi forma de vivir. Por eso hoy me dedico a lo que me dedico.

Veo muchos niños a lo largo del curso, y muchas maestras sorprendidas al comprobar como un niño o niña que no tira muy bien en lo académico, o que tiene dificultades para prestar atención se involucra y disfruta, aportando mucho en una visita a un museo o en la actividad propuesta en el aula con el arte como compañero.

Os recomiendo también este artículo que habla de un estudio donde se cuenta que el arte hace mejores personas (empatía) y mejores estudiantes (menos estrés, mayor concentración y motivación).

Personalmente no tengo ninguna duda, el arte me hace crecer, soñar y vivir mucho mejor. Profesionalmente tampoco tengo dudas, por eso me dedico a llevar el arte al aula, o acompañar en el espacio donde se encuentren las obras.

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En el Museo Pablo Gargallo de Zaragoza. Marzo, 2015

Todos sentimos emociones, algunos las gestionan mejor que otras, abramos autopistas para que circulen esas emociones. Déjate emocionar con una escultura, una instalación, una película, una charla, un atardecer…. llena tu vida de emociones.