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Una maestra emocional de 4 años, Nerea.

Una de las actividades que propongo en los centros educativos es la que llamo “Autorretratos con Frida”. Aprovechando el legado de Frida Khalo, todos esos autorretratos tan inspiradores para hablar de emociones, mi propuesta invita a indagar, a niños y niñas de infantil, sobre sus emociones y como las representan.

Después de pasear por la colección de Frida y descubrir algunos detalles de su vida, pasamos a la mesa donde les esperan dos fotografías de cada uno de ellos. Estas fotos son de tamaño cuartilla y están en blanco y negro.

Para la primera foto, son iguales, les pido que elijan una emoción y que buscando los colores adecuados se pinten con esa emoción. Yo voy pasando por las mesas y les pregunto que emoción han elegido, teatralizamos un poco con gestos y sonidos dicha emoción, así es más fácil entrar en faena.

Os presento el primer autorretrato de Nerea:

este es el enfado de Nerea

este es el enfado de Nerea

Me impresiona ver como una niña de 4 años tiene tan claro como expresar su enfado. Los colores, que libremente ha elegido entre una caja llena de llamativos verdes, azules, rosas, morados… lo tenía claro: rojo y negro.

La propuesta para la segunda foto es idéntica a la anterior, solo hay una consigna, la emoción tiene que ser diferente a la ya expresada.

Este es su segundo autorretrato:

la alegría de Nerea

la alegría de Nerea

Bueno y de nuevo muy clara también la forma de expresar su alegría, adornándose la camiseta, pintándose los labios y recuperando su pelo rubio. De nuevo solo con dos colores. Estas expresiones dicen mucho de los niños y niñas que las realizan.

Os diré que es un gran acto de valentía pintarse encima de tu propia imagen, si no me creéis, probad y veréis. No diré que a ellos no les cuesta. Al principio algunos ponen reparos, la mayoría se dedican en cuerpo y alma a la tarea pasados unos minutos, pero no todos lo consiguen.

Encuentro niños y niñas que siendo tan pequeños no pueden, no encuentran la forma de expresar emociones mal llamadas “negativas”. No pueden pintarse llorando, enfadados o tristes.

A veces en el autobús, por la calle, veo u oigo a algunos adultos que les piden a los pequeños que dejen de llorar, que no se enfaden, que sonrían. ¿Podemos hacer esto los adultos? y en el caso de hacerlo ¿es saludable?

Yo lo tengo claro, no. Ni debemos hacerlo ni es saludable, por tanto tampoco se lo debemos de pedir a los pequeños.

Creo que es mejor acompañar en las emociones, enseñar a reconocerlas y gestionarlas. Aceptar que todas ellas forman parte de nosotros. A potenciar las emociones que nos hacen crecer y a reconducir las que no nos ayudan en esta aventura que dura toda nuestra vida.

Hoy me quedo con esta pequeña, por la edad, maestra emocional. Me quedo con Nerea que me enseñó de forma valiente y sincera, cuan sencilla puede ser la forma de expresar lo que una siente.

Gracias a todas las “Nereas” que inspiran mi vida en las aulas y fuera de ellas. Gracias a Natalia, madre de Nerea por darme permiso para publicar la obra de su hija.

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El Guernica visto por Paula, niña de cuatro años

Quiero comenzar mi andadura en este blog ,donde espero volcar parte de mi trabajo e intereses, compartiendo uno de mis gozos: oír a los niños y niñas hablar sobre lo que ven al mirar una obra de arte. Iré haciendo distintas entradas de este tipo. Pequeños audios llenos de frescura y de arte. Prefiero que me expliquen lo que ven antes que descargar mi “saber” sobre sus cabecitas.

En este audio Paula Campillos, con 4 años, comenta lo que piensa al ver por primera vez esta famosa obra de Picasso.

http://www.ivoox.com/guernica-visto-nina-4-anos_md_3942742_wp_1.mp3″
Esta imagen no es mía, la podéis encontrar en la página del Museo Reina Sofía.

Esta imagen no es mía, la podéis encontrar en la página del Museo Reina Sofía.

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Pepa. Educación y Arte

Pepa vista por Candela (4 años)

Hola, esta soy yo. Al menos así me ve Candela y yo me reconozco bastante, la verdad. Nací un invierno de hace ya…. algunos años. Debía de haber muchas estrellas esa noche de Enero y una de ellas me acompaña desde que nací. Soy una mujer afortunada por lo que he vivido y espero que por lo que me queda por vivir. Una de esas alegrías que la vida me tenía preparadas ha sido el disfrutar del arte, en sus multiples formas, desde pequeña. No he dejado de hacerlo y me encanta compartirlo, es más, casi diría que lo necesito. Con los años he ido escogiendo el camino de la educacíón para comunicar todo lo que el arte me trae. Pienso que el arte nos puede hacer sentir experiencias únicas a cada uno de nosotros. A través de él me gustaría aprender a vivir mejor y a crecer como ser humano. Y ese es mi principal deseo en mi trabajo, que como se puede ver, tiene mucho que ver con mi vida.